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¡Síiii!

Hasta los planes más unique del mundo tienen que adaptarse a las nuevas medidas de seguridad e higiene, por eso puede que tu plan favorito se haya modificado o no esté disponible.

Los jardines secretos de València

Cuando quieras relajarte pero te encuentres en plena ciudad, busca uno de estos jardines y deja que sus árboles y plantas te acojan.

Si en València presumimos de tener 300 días de sol al año, también tendremos que ponértelo fácil a la hora de refugiarte cuando el sol apriete, ¿verdad? Pues eso precisamente es lo que pretendemos al presentarte esta selección de algunos de los jardines más unique de la capital del Turia. Ojo, que hay más, pero dentro de los jardines que los valencianos se guardan para ellos, estos son sus favoritos por su historia o su localización privilegiada. ¿A qué estamos esperando? Adéntrate y deja atrás el bullicio de la ciudad por un momento:

Jardín de Monforte

Para encontrar esta maravilla acércate al Paseo de la Alameda y asómate a la parte trasera del edificio de viviendas conocido como “la Pagoda”. Aquí encontrarás el jardín que el Marqués de San Juan encargó para acompañar al palacete que lo preside, y por el que accederás a todo el complejo. 

Una vez dentro, te recibirán dos pequeñas estatuas de leones que originalmente estaban destinados a custodiar las puertas del Congreso de los Diputados de Madrid, pero que finalmente fueron reemplazadas por otras más grandes. Todo el jardín está “vigilado” por 33 estatuas de mármol, que podrás descubrir a través de distintos recorridos, pudiendo elegir entre trayectos en los que esconderte para meditar u otros en los que cruzarte con otros visitantes. Para relajarte al máximo, busca alguna de las fuentes que ponen música a este jardín.

Jardín Botánico de la Universidad de València

El jardín más popular de esta lista, y el más grande, lo descubrirás a escasos metros de las Torres de Quart. Se distingue por la arquitectura de su edificio de investigación, siendo una de las construcciones más recientes de su alrededor.

Este espacio destinado al estudio, la conservación y la divulgación está abierto al público para dar a conocer la gran variedad de especies que se llevan cultivando y cuidando de manera continuada desde hace 200 años. Este es el único jardín en el que el acceso no es totalmente libre, pero el precio máximo es de tan solo 2,50€. Hasta cuatro hectáreas albergan tanto especies de ecosistemas autóctonos como lugares exóticos del mundo. Consulta las fechas de sus visitas guiadas, ya que el último domingo de cada mes puedes unirte a ellas o incluso solicitar una visita para grupos.

Jardín de Ayora

En este caso, solo los exploradores que se atrevan a adentrarse en las zonas menos céntricas de València llegarán a conocerlo. Puedes visitarlo parando en la estación de metro Ayora de camino hacia la playa. 

Estamos ante otro jardín que se encargó para acompañar al palacete que sobresale del mismo. Una vez este edificio de estilo modernista valenciano dejó de ser una residencia familiar, se destinó a diferentes usos a lo largo de sus más de cien años de historia. Llegó a ser la discoteca Paraíso en los años 70 y actualmente se destina a actividades de la Universitat Oberta de València. Este jardín supone un gran pulmón para el barrio de Ayora, debido a la gran cantidad y variedad de árboles que acoge.

Jardín de las Hespérides

Un jardín que se encuentra en un cruce de caminos clave para los valencianos: en un extremo de la mismísima Gran Vía, junto a los jardines del Turia y a tan solo 5 minutos del casco antiguo. 

En este jardín las especies vegetales y las esculturas se combinan para contarnos una historia: la del mito de las Hespérides. Es fácil prestar atención al relato, porque al adentrarnos en el jardín es fácil olvidarse de lo que hay alrededor. Además, el gran edificio contiguo perteneciente a los monjes jesuitas, hace que parezca que de verdad nos hemos transportado a otra época. Puedes jugar a encontrar el origen del agua que discurre por algunas zonas del jardín, que sirve como elemento de relajación casi sin que te des cuenta de que estuvo ahí todo el tiempo.

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